Escribir requiere de una buena disposición y de preparación. La imaginación se potencia cuanto más trabajamos para liberarla. Ya he dicho que escribir cada día de la semana y leer es una forma, así como escribir sobre lo que has vivido, pero si ya has agotado todas tus experiencias tienes que comenzar a ver a las personas que te rodean.
¿Tienen alguna cicatriz en el rostro o parte de su cuerpo? Crea una historia que cuente la forma en que se hicieron de esta marca. Ver a las personas: su físico, la forma de interactuar, el vocabulario que utilizan, los ademanes y muecas que hacen al charlar e incluso lo que dicen, te puede ayudar para narrar su vida (la que tú les vas a crear).De ahora en adelante no sólo se tratará de escribir sino de observar, observar con otros ojos.
Karla Rojas, coordinadora de taller.
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