lunes, 12 de diciembre de 2016

La leyenda del trueno por María Fernanda de la O


Hace mucho, mucho tiempo vivía un muchacho, su nombre era Itzmin, cuando llovía le emocionaba ver las luces de color blanco que iluminaban el cielo, eran los rayos, pero en ese tiempo no tenían ningún sonido, Itzmin se repetía una y otra vez que le encantaría crear esas luces y manipular la lluvia a su antojo. Un día mientras estaba empezando a llover Itzmin se apresuró a salir de su casa, fue entonces cuando una voz resonó en lo alto y le preguntó 

¿Te gustaría ayudarme a crear la lluvia y los rayos?  Itzmin asustado le respondió

 –¿Quién eres?

Mi nombre es Tláloc, soy el dios de la lluvia y el rayo, te he estado observando Itzmin y si tanto amas lo que yo puedo crear me gustaría que me ayudaras. 

Itzmin aceptó de inmediato, entonces Tláloc le dijo que al día siguiente subiera a la montaña más alta que pudiera encontrar antes del anochecer y entonces los dos podrían iluminar el cielo y bañar la Tierra a su antojo.

Pasaron varios días, pero Itzmin no llegaba a la montaña, Tláloc preocupado, empezó a hacer llover, pero Itzmin no apareció. Desesperado por la ausencia del joven, Tláloc, llenó de rayos el cielo para alumbrar la Tierra, al ver que seguía sin ningún rastro de él, cada vez que Tláloc lanzaba un rayo gritaba el nombre de Itzmin.

Desde ese día el rayo empezó a tener sonido al cual se le puso el nombre de “Trueno” en honor al nombre de aquel joven, si escuchas con atención escucharás a Tláloc diciendo: ¡ITZMIN, ITZMIN! ¿DÓNDE ESTÁS?


María Fernanda de la O, Taller de creación literaria para principiantes, Centro Cultural San Ángel, septiembre de 2015.  

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